¿Cómo hacer un Hamlet? ¿Estás loco? Una obra tan compleja, con tantos personajes, tan extensa, de tanta profundidad...
No. Estaba claro que no iba a hacer una versión de la obra, ni estaba en mis manos ni tenía ganas.
Pero el personaje me seducía y, a la vez, me parecía de una actualidad sorprendente. Un joven que ve cómo muere su padre y que, al poco, su tío se casa con su madre... Ya sólo eso me parecía un punto de partida lo suficientemente interesante. Pero, además, estaba su particular visión del mundo que lo rodea... Más allá de la trama del asesinato de su padre por parte del tío, el conflicto que a mí me llamaba más la atención era esa actitud de autosuficiencia, de tenerlo todo controlado y esa capacidad de manipular a todos sin apenas mover un dedo. Toda la obra gira en torno de la actitud del joven Hamlet. Eso me evocaba la sensación como si lo que ocurre en la obra fuera una maquinación del propio príncipe, como si todo lo que estábamos viendo o leyendo no pase más que en su mundo, en su cabeza. Porque él siente un dolor y todo lo que ocurre a su alrededor es tan medido, todo tan estudiado para que su dolor se ahonde más aún, que me acaba resultando casi artificial. Como cuando nos deprimimos o nos obsesionamos y creemos que todos los acontecimientos y personas de nuestro entorno se comportan de una determinada manera, aunque, en realidad sea sólo una sensación subjetiva nuestra. En definitiva: una gran maquinación de nuestro coco...
Y eso es lo que quería plasmar, eso es lo que quise investigar.
¿Qué pasa cuando nos dejamos llevar por nuestros miedos, o nuestra rabia? Cuando nuestra percepción del mundo queda distorsionada por los sentimientos... Porque para mí, lo importante no es que el tío de Hamlet, el rey Claudio, sea efectivamente culpable. Eso es lo de menos. Para mí, lo verdaderamente importante es como el entorno de Hamlet cambia ante la certeza del asesinato. ¡Pero hay que recordar que la única prueba de ese asesinato es la aparición y revelación del espectro del padre! Aunque Shakespeare ya se encarga de que lo vean tres personas más, y por tanto den fe de su autenticidad, y luego en la escena de los cómicos el rey abandone la sala al ver representado su secreto asesinato.
Así pues, y puestos a actualizar el personaje, hoy en día no sería muy creíble que alguien recibiera una revelación de ese tipo y fuera suficiente para convencerse, sin duda, de un hecho.
Por tanto, para mí, lo que hace interesante al personaje es esa capacidad o más bien discapacidad para ver el mundo como sus sentimientos le marcan. Y ahí es cuando la madre de Hamlet entra en juego. Porque esos sentimientos tienen mucho que ver con ella.
No me parece que el padre hubiera sido tan importante en la vida del joven príncipe como él insiste en recordar al mundo. Más bien creo que es una estrategia para cargarse de razón ante lo que está sintiendo, ante lo que está maquinando... En realidad, el padre ocupaba un lugar que le permitía a él sentirse cerca de la madre, como si su amor infinito por ella no se viera alterado por la existencia del padre. Él ya estaba ahí cuando nació, por tanto no le molestaba. Pero ante la muerte de éste, ¿cómo aceptar la aparición de otro que ocupara su lugar? Ese lugar tiene que quedar vacante. Nadie es lo suficientemente digno para ser aceptado por Hamlet. Es como si su madre, tras la muerte del rey, dejase de ostentar el título de madre y pasase a ser únicamente mujer, y por tanto, al alcance del amor del mismo Hamlet. Sin contar, claro está, con la usurpación a través de la boda del tío de su derecho a ocupar el trono.
Creo que ambas circunstancias son la que arrastran al príncipe a rebelarse contra el mundo y a componer las profundas reflexiones y discursos que compone.
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